La autoconciencia o conciencia de sí, está directamente relacionada con la atención, pero más que con la atención, con la capacidad o facultad de dirigir la atención. Por lo general la atención es atraída continuamente por una serie de impresiones provenientes del mundo exterior como sonidos, colores, movimientos, formas, etc., pero también es atraída por aspectos de nuestro mundo interior como angustias, recuerdos, planes, deseos, ambiciones, rencores, etc.
Esta atracción de nuestra atención es involuntaria, es mecánica, viene sin esfuerzos de nuestra parte, simplemente sucede y nos convierte en seres movidos por las impresiones externas e internas, separadas o juntas. Este estado hace de nosotros una especie de máquinas humanas, marionetas de las impresiones, que solo reaccionamos a lo que nos llega. Vivimos en un sueño, en el que aparentemente no tenemos opción; somos vividos por la vida, en vez de vivir la vida.
Todas las tradiciones sagradas de la humanidad, hacen hincapié en la necesidad de salir de ese estado, de despertar de ese sueño psicológico en el que vivimos; y en el Cuarto Camino, por medio de prácticas, se nos va mostrando paulatinamente esa situación, que Gurdjieff atinadamente llamó “el horror de la situación”. Sólo aquel que ha llegado a vislumbrar ese horror, es capaz de salir del mismo.
Lo más impresionante es la certeza con la que aparentemente enfrentamos la vida; sintiéndonos capaces de hacer y deshacer, cuando realmente sólo somos “entes reaccionantes”, seres que respondemos a las impresiones que nos llegan constantemente de nuestros mundos interno y externo. Aunque estemos seguros que nos hemos forjado a nosotros mismos, que vivimos la vida que nosotros hemos elegido, que nuestros logros o fracasos, son producto de nuestro mucho o poco esfuerzo, en realidad, no tenemos control sobre nuestra vida, todo nos pasa.
Aprender a enfocar nuestra atención a voluntad, es el principio del despertar. Luchar por que nuestra atención se dirija a donde lo deseemos en un momento dado y por un tiempo deseado, es el camino que lleva al despertar; pero no es fácil, hay que luchar contra todas las impresiones que nos mantienen dormidos, mecanizados.
La autoconciencia es la conciencia de ser conciente de si mismo, y comienza cuando aprendemos a dirigir y mantener a voluntad la atención.
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