Solo se busca lo que se ha perdido, pero ¿Qué es lo que ha perdido aquel que se llama asimismo “buscador”? En el Cuarto Camino, se habla del Buen Amo de Casa, y se le considera como aquel hombre que aunque cumple con sus obligaciones para con la vida, no cree en ella; y no cree en ella, porque la vida dejó de tener un significado profundo para él. Los intereses externos que le ofrece la vida, solo le satisfacen superficial y temporalmente.
La pérdida de significado de la vida, ha dejado un gran hueco en su interior, y ahora trata de llenarlo. Los intereses de la vida como política, poder, dinero, placer, etc. no son suficientes para llenar ese vacío interior. Siente, sabe, intuye, y está convencido que hay algo más, y por eso se dedica a buscar.
Súbita o paulatinamente se ha dado cuenta que la vida lo devora lentamente, y ese conocimiento le causa angustia y/o temor. No desea ser devorado por la vida, y comienza a buscar nuevos significados, que le den sentido a su existencia, a su razón de vivir. Esa búsqueda lo lleva en primera instancia a buscar en la religión, que es generalmente la heredada por sus padres; pero después de atiborrarse de dogmas y rituales, termina rechazándola y criticándola fuertemente. Es un hombre “quemado” por esa religión.
Aunque cae en crisis existenciales que le causan una gran tensión interior, continúa cumpliendo con sus responsabilidades para con la vida. Este tipo de hombre es el candidato ideal para el Cuarto Camino. Las tensiones interiores hacen posible una transformación psicológica; son incubadoras de un psicotransformismo. Es el auténtico Buen Amo de Casa. Es un buscador. El Cuarto Camino provee un nuevo significado, una nueva forma de pensar y de vivir la vida. Llena ese vacío interior con significados nuevos de uno mismo, de la vida, de la naturaleza y del cosmos.
El Trabajo auténtico solo es posible para aquel que ha alcanzado el status de Buen Amo de Casa. A veces nos gustaría que personas que apreciamos, se interesaran por este sistema; pero si esas personas, no sienten realmente que han perdido algo, ¿por qué habrían de involucrarse en una búsqueda?
En los evangelios se puede leer: “Buscad y encontrareis”, pero para buscar, hay que tener un sentimiento de pérdida.
lunes, 7 de enero de 2008
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